Los encurtidos son uno de esos pequeños grandes placeres de la gastronomía española. Pepinillos, cebolletas, aceitunas o las clásicas banderillas —sí, esa mezcla punk de guindilla, aceituna y anchoa que responde al nombre de gilda— llevan décadas alegrando nuestras barras de bar, picoteos improvisados y vermuteos de domingo. Su carácter ácido, salado e intenso no deja indiferente… ni a nuestro paladar, ni a las bebidas que lo acompañan.
Además, tienen algo que los convierte en el sueño de cualquier fan del picoteo ligero: son sabrosos, crujientes y, por lo general, bajos en calorías, perfectos para repetir.
Eso sí: maridar encurtidos tiene su truco. El vinagre, tan irresistible como desafiante, puede desequilibrar por completo el vino más elegante. Pero no te preocupes: no venimos a quitarte la alegría del aperitivo, sino a devolvértela multiplicada por tres. Porque cuando das con la bebida adecuada, el encurtido deja de ser el invitado incómodo y se convierte en el alma de la fiesta.
¿Y cuáles son esas bebidas que realmente se entienden con los encurtidos? Las que tienen frescura, chispa, un punto de dulzor o una acidez bien planteada. Hoy te proponemos tres opciones infalibles para convertir cualquier picoteo en un maridaje con todas las letras:
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Un vermut con personalidad como El Bandarra,
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Una sangría alegre y frutal como La Sueca,
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Y un vino blanco seco y equilibrado como Hacienda López de Haro Blanco.
Vamos con ellos, uno a uno, y te contamos por qué funcionan tan bien. Spoiler: después de leer esto, no volverás a abrir un bote de pepinillos sin pensar qué vas a beber con él.
El vermut es un vino macerado con hierbas, especias y botánicos, con un punto amargo que lo hace inconfundible. Su sabor complejo y refrescante lo convierte en la pareja ideal de los encurtidos, especialmente de aquellos con más punch: aceitunas rellenas, pepinillos grandes o gildas con guindilla y anchoa.
El Bandarra, con su personalidad divertida y su frescura herbal, potencia los matices salados y ácidos de los encurtidos. Esa combinación de amargor suave y dulzor equilibrado consigue armonizar el conjunto y hacer que un simple aperitivo se convierta en un ritual.
Tip: sírvelo con hielo, una rodaja de naranja o limón, y acompáñalo con una buena banderilla. La explosión de sabor está garantizada.
La Sueca es una sangría como las de antes, pero con todo el estilo y la frescura que le pedimos al aperitivo de hoy, con una receta que tiene el equilibrio perfecto entre tradición y sabor.
La Sueca es un espectáculo: fresca, amable y con ese punto dulce y afrutado que te anima a seguir brindando. Su final deja un recuerdo de vino con frutas y especias que funciona de maravilla con los sabores intensos del aperitivo.
¿Y con los encurtidos? Muy bien. El vinagre y la sal de aceitunas, pepinillos o gildas encuentran en La Sueca una aliada que equilibra sin tapar. Sus notas frutales y especiadas envuelven cada bocado y refrescan el paladar, creando un contraste goloso y divertido.
Nuestra recomendación: sírvela bien fría, con hielo y unas rodajas de naranja o melocotón. Y acompáñala de una buena ración de encurtidos variados: la fiesta está servida.
Cuando el vinagre sube el volumen, un vino blanco seco puede ser el mejor moderador. Hacienda López de Haro Blanco, elaborado con viura y criado parcialmente sobre lías, tiene la acidez y la estructura necesarias para enfrentarse a encurtidos sin perder elegancia.
Sus notas de fruta blanca, cítricos y flores hacen buena pareja con encurtidos clásicos como pepinillos o cebollitas, ya que limpian el paladar y realzan los sabores sin competir.
Perfect match: encurtidos suaves, aceitunas aliñadas, alcaparras y cualquier picoteo que combine vinagre con un toque de aceite de oliva virgen extra.
Los encurtidos tienen fama de ser difíciles de maridar, pero cuando das con la bebida adecuada, el resultado es un auténtico festín. Ya sea el toque herbal y descarado del Vermut El Bandarra, la alegría frutal y especiada de La Sueca, o la frescura elegante del Hacienda López de Haro Blanco, cada uno aporta algo diferente y complementario al aperitivo.
Haz la prueba: prepara una bandeja con tus encurtidos favoritos —pepinos, banderillas, aceitunas, gildas— y sírvelos junto a estos tres grandes aliados. Descubrirás cómo cada combinación aporta matices nuevos, equilibra sabores y transforma el picoteo de siempre en un momento especial.